Subida al pico Ocejón. Escapada en vertical por la ruta de los pueblos negros

Un balcón a dos mil metros de altura para divisar el valle de los pueblos negros.







Ascenso desde Campillo de Ranas. Diez kilómetros de naturaleza, mil metros de desnivel, y tres horas de piernas y corazón para llegar a la cumbre.

Un día intenso, respirando naturaleza, y gozando del frío purísimo en una espléndida jornada de sol.

Se empieza andando alegremente cerca del arroyo Gargantilla hasta él enlace con el camino que viene de Majaelrayo.

Un camino en zig-zag entre robles hasta los afloramientos rocosos de Peña Bernardo (1.620 metros) donde se puede gozar del espectacular paisaje.

Hay que seguir andando por un empinado y épico camino, hasta llegar al collado Jesús García Perdices llamado así en honor al escritor y montañero guadalajareño.

La gloria está cerca, pero aún queda el ascenso por el rocoso Ocejoncillo y un acusado repecho marcado con una escalinata hecha a base de pizarra natural.

Por fin la cima donde disfrutar de un increible paisaje y gozar de la satisfacción de haberlo logrado. Un dos mil metros para añadirlo al curriculum de la vida…

I’m late. What’s wrong?

Han pasado más de veinte años desde que escribí esta canción.

Hoy que es el #diadelaconstitucion en España y la fiesta de #sannicola en Bari, así que es un buen momento para sacarla del baúl de los recuerdos y rendir homenaje a mis amigos italianos… con los cuales disfruté muchos momentos de creatividad musical .

Budapest y su lado B

Buda. Dogma y rito cristiano con el rey Esteban I de Hungría a lomo de su caballo.
Buda. El reflejo de la iglesia de San Matías en un ventanal de arquitectura moderna.
Danubio, zapatos y reflexión sobre la barbarie de la II guerra mundial
El museo al aire libre
Pest. arquitectura acondicionada
Renacimiento en los bares
Pest. Mensajes encriptados.
Cadenas cerca del museo del terror.
Definición de relax y tiempo libre.
Geometrias en la gran sinagoga judía de Budapest.
Pest. Legislatura húngara en un portal.
Danubio azul
La vida que se mide en metro(s).
pizza romantica en la Isla Margarita